sábado, enero 17, 2009

Para que sirve la astronomía parte II: ¿Donde estoy?

Cuando uno esta perdido, lo que más desearía es tener un mapa, una brújula, un GPS algo para poder orientarse y saber en que lugar de la provincia, barrio o ciudad se esta. Pero... ¿cómo puede ayudarme la astronomía a saber donde estoy en mi barrio o en cualquier otro lugar?

Es cierto que la astronomía siempre a tratado de ponernos en el sitio correcto en el universo, pero ¿cómo puede ayudarme a encontrar mi lugar en mi barrio?.

Para poder responder a esta pregunta hay que explicar primero como funciona el sistema GPS.

El sistema GPS o (Global Position System o en español, Sistema de Posicionamiento Global) funciona de la siguiente manera. Existen varios satélites en órbita, de manera que desde cualquier lugar del mundo sean visibles varios de ellos (entorno a 8 o 10). Estos satélites envían a tierra datos sobre su órbita y un código de tiempos, para conocer el instante en que se emitió la señal. Después desde un receptor en tierra se procesa esa información y por el método de triangulación se obtiene la posición. (La trinagulación es muy sencilla, se basa en calcual cuanto ha tardado en llegarnos una señal emitida en el mismo instante desde diferentes lugares.)

El sistema como veis es sencillo ¿y qué tiene que ver la astronomía aquí?. Fácil, para que el satélite nos envié los datos de su órbita primero la tiene que haber calculado alguien. Eso se hace observando el movimiento del satélite desde tierra con antenas de radio. La precisión con que se realice esta medida depende mucho que podamos, después, calcular bien nuestra posición. Por tanto conocer con mucha precisión la posición de la antena es fundamental, ya que dado que la velocidad de rotación de la Tierra no es constante y eso afecta a los datos orbitales de los satélites.

Y con esto enlazamos con lo que habláramos en el post anterior.

Para conocer la velocidad de rotación de la tierra y por ende la posición de una antena de radio necesitamos observar un objeto que este completamente inmóvil.

Esto es en la actualidad, que usamos los GPS. Pero ¿y que pasaba cuando no había GPS? Entonces, la conexion con las astronomía era mucho más cercana. Para conocer la latitud de un lugar bastaba con observar la altura sobre el horizonte de la estrella polar. Pero para obtener la longitud... la historia era mucho más complicada. Realmente lo único necesario era observar la hora solar y conocer la hora en el meridiano de referencia (actualmente se utiliza Greenwich). Hasta la invención de un reloj exacto por John Harrison, era necesario observar eventos astronómicos y usarlos como relojes naturales. De esta diferencia de hora, se calculaba la longitud. Un ejemplo de estos relojes naturales fueron las lunas galileanas de Júpiter.

Conclusión, para saber donde estamos en la tierra hay que mirar al cielo :).